Aug. 30, 2026
Hay momentos en la vida en los que todo cambia sin aviso. Un día las cosas parecen estar bajo control, y al siguiente nos encontramos en medio de situaciones que no podemos manejar.
Jesús no solo calma tormentas externas; Él extiende su mano al que se hunde. La salvación no depende de la fuerza de nuestra fe, sino de la mano del Salvador.
La fe no elimina la tormenta, pero reconoce a Cristo en medio de ella.






